Gobernanza, confianza y talento: las claves para desplegar una IA útil en las administraciones

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La inteligencia artificial (IA) ha dejado de ser una tecnología emergente para convertirse en una herramienta con capacidad real de transformar la relación entre la ciudadanía y las administraciones públicas. Sin embargo, el reto ya no es probar nuevas soluciones, sino desplegarlas de manera segura, coordinada y sostenible para generar valor público a gran escala.

Ésta es una de las principales conclusiones delinforme sobre inteligencia artificial y Administración pública presentado por Ineco. El informe defiende que la incorporación de la IA a la Administración debe estar orientada a mejorar la experiencia ciudadana, simplificar trámites, agilizar procedimientos y aumentar la calidad y la coherencia de las decisiones públicas. Para ello, considera insuficiente impulsar únicamente pruebas piloto o iniciativas aisladas, y apuesta por construir capacidades comunes que sean reutilizables, medibles y compartidas entre administraciones.

De proyectos aislados a una estrategia compartida

El documento subraya que las administraciones ya disponen de una sólida base digital sobre la que construir la próxima generación de servicios públicos basados ​​en IA. Sin embargo, para que esta transformación sea efectiva es necesario avanzar hacia modelos de gobernanza que favorezcan la colaboración, el intercambio de conocimiento y la reutilización de soluciones.

En este sentido, una de las propuestas centrales es la creación de un Centro de Excelencia federado, concebido como una estructura de soporte técnico y metodológico para el conjunto de las administraciones públicas. Este organismo ayudaría a evitar duplicidades, compartir aprendizajes y acelerar la implantación de soluciones de inteligencia artificial con garantías.

El objetivo es disponer de un marco común que permita compartir modelos, componentes, datos y buenas prácticas, al tiempo que se establecen criterios homogéneos en ámbitos como la calidad del dato, la supervisión humana, la accesibilidad, la explicabilidad de los algoritmos o la gestión de los riesgos.

Medir la madurez para desplegar la IA con garantías

Otra de las recomendaciones destacadas es la definición de un sistema compartido para evaluar la madurez de la IA en las administraciones. Esta herramienta permitiría diagnosticar el nivel de preparación de cada organismo antes de llevar soluciones a entornos productivos y establecer requisitos mínimos adaptados al nivel de riesgo de cada caso de uso.

Según el informe, esta aproximación contribuiría a ordenar el despliegue de la IA en el sector público, asegurando que su adopción se haga con criterios homogéneos, proporcionales y alineados con el interés general.

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