¿Qué es la Administración electrónica?

Durante los últimos años, con la entrada de la era de Internet en las Administraciones públicas, éstas han experimentado una evolución extraordinaria, basada en el desarrollo de la innovación tecnológica, la reorganización administrativa y la mejora continua de los servicios públicos.

La Administración electrónica es el modelo de administración pública basada en el uso de las tecnologías de la información y la comunicación (TIC), combinado con los cambios organizativos y jurídicos necesarios, con el objetivo de mejorar la eficiencia interna, las relaciones interadministrativas y las relaciones de la Administración con las personas, las empresas y las organizaciones.

Los principios de la Administración electrónica

La Administración electrónica permite, por tanto, que los servicios que ofrece la Administración a la ciudadanía se presten de una manera más eficaz, rápida y eficiente; facilita el acercamiento a los ciudadanos, multiplica los canales por los cuales los ciudadanos podrán relacionarse y simplifica las relaciones.

La Administración electrónica se inspira en los siguientes principios:

  • multicanalidad: la Administración pública debe promover la provisión de los servicios que se ofrecen mediante todos los canales disponibles para la ciudadanía, cuando sea técnicamente posible y económicamente viable.
  • Simplificación administrativa y documental: ofrecer un servicio electrónico a la ciudadanía debe ir siempre precedido por la eliminación de requisitos, documentos, trámites y actuaciones no necesarias para la finalidad pública perseguida, aprovechando las nuevas posibilidades que proporcionan las nuevas tecnologías, es decir, el Administración pública debe simplificar el cómo se hacen los trámites y reducir el número de documentos que se piden a los ciudadanos.
  • Publicidad y transparencia administrativa: el uso de medios electrónicos debe facilitar la participación de los ciudadanos, las empresas y las organizaciones en la actividad administrativa, y hacer posible que los ciudadanos puedan consultar sus trámites.
  • accesibilidad: la Administración pública debe garantizar el acceso máximo por parte de los ciudadanos a sus informaciones y servicios, y se debe poder adaptarse a las características de los usuarios potenciales, sean cuales sean sus limitaciones.
  • Cooperación entre administraciones públicas: las administraciones públicas deben cooperar para facilitar el proceso de implantación de la Administración electrónica y garantizar la interoperabilidad, es decir, la posibilidad de intercambiar información entre administraciones e instituciones, con el objetivo de evitar la presentación de documentos para parte de los ciudadanos, empresas y organizaciones.
  • Economías de escala: la Administración debe estimular y establecer sistemas tecnológicos únicos que permitan un uso común por parte de los diferentes departamentos y administraciones públicas catalanas y, así, lograr un ahorro económico y de trabajo invertido.
  • Neutralidad tecnológica: la Administración debe garantizar la utilización de los medios tecnológicos que sean más adecuadas, sin encadenarse con ningún interés privado.
  • Principio de proporcionalidad: la Administración no debe caer en un exceso de rigor innecesario por el hecho de relacionarse en red; a veces las TIC pueden dar desconfianza, por el hecho de ser una nueva herramienta de comunicación, lo que se suple con más medidas de seguridad que dificultan el procedimiento y, por tanto, la proximidad e interactuación entre Administración y ciudadanía.
  • Seguridad jurídica del documento público: se debe garantizar la veracidad del documento público.

 

Los beneficios de la Administración electrónica

La Administración electrónica aporta beneficios importantes, tanto para la ciudadanía como para la propia Administración:

Para la ciudadanía:

  • accesibilidad a los servicios públicos 24 horas los 7 días de la semana
  • simplicidad en las tramitaciones con la Administración
  • rapidez y agilidad en la obtención del servicio requerido
  • eliminación de la necesidad de desplazarse físicamente a la Administración
  • aplicación de principios básicos de carácter social: no exclusión, facilitación del acceso a las nuevas tecnologías, etc.

Para las administraciones:

  • mejora del servicio y, por tanto, de la imagen de la Administración
  • mejora de la eficiencia interna
  • integración de los diferentes canales de prestación
  • fomento del uso generalizado de las nuevas tecnologías
  • generación de fuertes economías de escala (coste de transacción más bajo)
  • impulso profundo de la transformación de la Administración
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