- Administración abierta
- Tramitación electrónica
El nuevo EACAT toma el relevo del EACAT clásico
En el artículo “Reducción de la burocracia y digitalización: una visión de futuro para la edificación" publicado en el Informativo, la revista del Cateb (Colegio de Arquitectos Técnicos de Barcelona) y firmado por Raúl Heras, arquitecto técnico, el autor analiza los principales cuellos de botella administrativos que afectan al sector de la edificación.
El artículo reflexiona sobre la búsqueda de la excelencia como motor personal y profesional, pero también como concepto a menudo vacío cuando se contrasta con la realidad burocrática y fragmentada de la Administración catalana, especialmente en el ámbito de la edificación. La distancia entre el discurso político y el efectivo funcionamiento de los servicios públicos genera frustración, ineficiencia y pérdida de confianza ciudadana.
En este contexto toma relevancia el papel del Consorcio Administración Abierta de Cataluña (AOC). Según explica su director gerente, Miquel Estapé, la misión de la AOC es garantizar que relacionarse con la administración sea igual de fácil en un pequeño municipio como en una gran ciudad, eliminando desigualdades territoriales. Para ello, la AOC ha impulsado servicios clave como EACAT, idCAT, la factura electrónica, Vía Abierta o la firma electrónica, que han generado ahorros superiores a los 700 millones de euros anuales en tiempo y recursos durante la última década.
Sin embargo, Estapé es muy claro en el diagnóstico: la digitalización ha ido más rápido que la simplificación administrativa. En una entrevista citada en el artículo, alerta de que "hemos digitalizado muchos procesos antiguos sin revisarlos", lo que ha dado lugar a expedientes electrónicos que no siempre son más ágiles ni eficientes. Esto explica por qué el principio de “una vez y nada” sigue incumpliendo, obligando a ciudadanos y técnicos a aportar repetidamente datos que la administración ya tiene.
Estapé también pone el foco en otro déficit clave: la falta de datos abiertos, comparables y compartidos sobre los plazos reales de tramitación. Sin esta información, es difícil identificar buenas prácticas y extenderlas a nivel de país. Aunque algunos municipios han logrado reducir plazos gracias a una buena organización y equipos implicados, estas experiencias no se pueden replicar si no hay un marco común e interoperable.
El artículo subraya que la AOC ya proporciona las herramientas y la infraestructura digitalpero que, tal y como insiste Estapé, el verdadero reto no es tecnológico sino estratégico y organizativo. En sus palabras: "No es suficiente con acumular herramientas digitales; hay que redefinir procesos y pensar en clave de país". Esto implica repensar flujos de trabajo, estandarizar criterios y situar la simplificación administrativa como eje central de la acción pública.
Este debate es especialmente crítico para el sector de la edificación, donde la fragmentación municipal, la falta de estandarización y la pobre calidad de los datos generan inseguridad jurídica y multiplican esfuerzos innecesarios. El artículo defiende avanzar hacia uno ecosistema de datos urbanísticos y edificatorias interoperables, que permita aprovechar tecnologías como la IA, los asistentes guiados o los gemelos digitales, con beneficios concretos en costes, eficiencia energética y calidad del servicio.
En conclusión, la transformación digital de la Administración catalana debe ser una reforma estructural orientada al servicio público, no un simple despliegue de herramientas. El objetivo final es claro y socialmente relevante: ganar tiempo, reducir costes, garantizar seguridad jurídica, mejorar el acceso a la vivienda y generar confianza mediante datos abiertos que realmente sirvan a la ciudadanía.