La OCDE reclama reforzar la orientación al impacto en las estrategias de gobierno digital: informe Outlook 2026

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La OCDE acaba de publicar su primero Digital Government Outlook 2026, un informe que toma el pulso a la madurez digital de 36 estados miembros y 8 países candidatos a la adhesión. El subtítulo, From Foundations to Transformational Impact, resume con precisión el momento en el que nos encontramos: los gobiernos ya han construido buena parte de los fundamentos digitales, y ahora el reto es convertirlos en un impacto real y tangible para la ciudadanía y las empresas. 

Es una lectura especialmente relevante para un país como Cataluña, que lleva más de dos décadas apostando por una administración digital construida sobre servicios compartidos e interoperables. Os compartimos las claves y la mirada desde la AOC. 

Progreso real, pero desigual

La fotografía que dibuja el informe es la de un sector público claramente más maduro que hace dos años pero todavía insuficientemente cohesionado e integrado en la operativa diaria. Elíndice de gobierno digital (DGI) de la OCDE ha pasado de una media de 0,61 en 2023 a 0,70 en 2025, una mejora del 14%, con casi todos los países avanzando. El índice de datos abiertos (OURdata) también sube, de 0,48 a 0,53, aunque de forma más modesta.

Pero el mensaje de fondo es el que más nos debería interpelar: existe una brecha persistente entre la estrategia y la implementación. Los gobiernos puntúan muy alto a la hora de fijar el rumbo estratégico (0,87) y desplegar palancas de política (0,80), pero bajan cuando se trata de implementar (0,78) y, sobre todo, de seguimiento y evaluación (0,65). Dicho de otra forma: el problema ya no es la falta de estrategias o de marcos normativos, sino la dificultad de traducirlos de forma consistente en práctica operativa a escala.

Cuatro prioridades para la próxima etapa

El informe señala cuatro ámbitos donde es necesario concentrar los esfuerzos. En los cuatro, la experiencia catalana tiene mucho que decir.

1. - Pasar de los cimientos a sistemas interoperables ampliamente adoptados. La infraestructura pública digital, plataformas de intercambio de datos, identidad digital, portales únicos, nube, ya está mayoritariamente disponible. El reto es que se utilice en serio: de media, sólo el 63% de las instituciones públicas comparten datos dentro de la administración a través de sus sistemas nacionales de interoperabilidad. Aquí Cataluña parte de una posición sólida: servicios como Via Oberta hace años que permiten que las administraciones verifiquen datos directamente entre ellos, en lugar de pedirlos una y otra vez a la ciudadanía. Es, precisamente, el principio «una sola vez» (once-only) que la OCDE sitúa en el corazón de un gobierno proactivo y que el informe ilustra, entre otros, con la plataforma de intermediación de datos del Estado español.

2. - Reforzar la inversión y las competencias para generar impacto. La mayoría de gobiernos ya evalúan los proyectos digitales antes de empezarlos y disponen de financiación dedicada, pero la evaluación posterior sigue siendo la asignatura pendiente: sólo 1 de cada 4 países comprueba sistemáticamente si los proyectos digitales completados han alcanzado los resultados prometidos. Y aún más preocupante en clave de talento: sólo 6 países de la OCDE tienen una estrategia dedicada a desarrollar las competencias digitales de sus empleados públicos. Sin las personas adecuadas, es imposible gobernar la IA de forma responsable, gestionar relaciones complejas con proveedores tecnológicos y sostener las reformas a largo plazo.

3.- Escalar la adopción de una IA fiable. En casi todos los países de la OCDE, la inteligencia artificial ya se utiliza en al menos un ámbito de gobierno, y la mayoría disponen de estrategias, órganos de supervisión y programas de formación. Hemos pasado de la experimentación a la integración inicial. Ahora es necesario crear las condiciones para que la IA ofrezca resultados fiables a gran escala: más formación especializada, más apoyo a la contratación pública de IA (disponible hoy en poco más de la mitad de los países) y, sobre todo, más capacidad de medir su impacto —hoy sólo el 28% de los países lo hace de forma sistemática. Las garantías (registros de algoritmos, transparència algorítmica, controles antes y después del despliegue) son clave para mantener la confianza.

4. - Ofrecer servicios más integrados y centrados en las personas. Los gobiernos han avanzado en estándares de servicio y en la participación de los usuarios, pero sólo el 28% mide sistemáticamente las cargas que los servicios imponen a la ciudadanía. El camino pasa por conectar canales, compartir datos de forma segura entre organismos y avanzar hacia servicios proactivos que se anticipen a las necesidades antes de que la persona tenga que pedir algo. Es ahí donde confluyen interoperabilidad, identidad digital y buena gobernanza de los datos.

La confianza, el hilo que lo cose todo

Hay un dato que atraviesa todo el informe y que conviene no perder de vista: sólo el 52% de las personas, de media en 30 países de la OCDE, confían en que su gobierno utilizará sus datos personales para fines legítimos. El progreso digital no depende sólo de la tecnología, sino de una sólida gobernanza, de una plantilla con competencias y de garantías creíbles. La confianza no es un añadido: es la condición que hace posible que la ciudadanía adopte y utilice los servicios digitales que tanto esfuerzo cuesta construir.

¿Qué sacamos desde la AOC

El diagnóstico de la OCDE encaja con la hoja de ruta que desde la AOC venimos impulsando: no se trata tanto de seguir acumulando nuevas plataformas como de garantizar que las que ya tenemos se utilicen de forma generalizada, que los datos fluyan con calidad y seguridad entre administraciones, que el talento digital del sector público crezca y que cada proyecto se mida por el valor que aporta a las mismas.

Cataluña tiene unos fundamentos digitales envidiables. El reto, compartido con el resto de gobiernos de la OCDE, es el de convertirlos, de forma decidida, en impacto transformador: servicios más sencillos, más proactivos y más fiables, y una administración capaz de adaptarse al ritmo que el mundo actual exige.


Puede consultar el informe completo en la OCDE: versión completa online.

Fuente: OECD (2026), Digital Government Outlook 2026: From Foundations to Transformational Impact, OECD Publishing, París. https://doi.org/10.1787/0496b2bc-en

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