Cuando se habla de la nube pública, a menudo se plantea que es una opción más cara que una infraestructura tradicional. Este artículo aporta datos objetivos para comparar el coste de la nube pública en la AOC durante el año 2025 con el coste de una infraestructura tradicional equivalente. No se evalúan los beneficios de la nube pública, que en la AOC se consideran plenamente contrastados, sino que se presentan únicamente cifras reales y comparables del año 2025 para que los datos hablen por sí solos.
Durante 2025, el 80% de los servicios de la AOC se han alojado en la nube pública (AWS), con una capacidad total de 218 máquinas virtuales, 721 vCPU, 1.5 TB de memoria RAM y 341 TB de almacenamiento, cubriendo los entornos de desarrollo, preproducción y producción. Esta capacidad constituye la base tanto del coste real de la nube pública como de la estimación de su equivalente en una infraestructura tradicional, calculada a partir de los datos del año 2024 de la AOC.
El coste anual de la nube pública asociada a esta infraestructura ha sido de 1.043.313,87 € más IVA, importe que incluye la computación, almacenamiento, copias de seguridad, licencias de software, servicios gestionados y costes recurrentes de mantenimiento y operación implícitos en el modelo de nube pública.
Para disponer de una infraestructura tradicional con capacidades equivalentes, el coste anual estimado – calculado a partir de los datos de AOC del año 2024 – habría sido de 979.500 € más IVA. Este importe resulta de sumar el alojamiento a dos CPDs (311.000 €), el licenciamiento y la virtualización (187.000 €), la amortización del hardware a seis años (160.000 €), el mantenimiento del hardware (20.000 €) y los recursos técnicos necesarios para la0 y 0 €. En el nuevo modelo, estos perfiles técnicos se han reconducido hacia funciones de jefe/a de proyecto de nuevas líneas de negocio o al refuerzo de los equipos de ciberseguridad de la AOC.
Hay que tener en cuenta que, en el modelo tradicional, la infraestructura es compartida entre servicios, de modo que una incidencia en un servicio puede afectar a otros. En la nube pública, en cambio, cada servicio dispone de su propia infraestructura y el aislamiento entre entornos es total a nivel de computación, red y almacenamiento.
Impacto en la eficiencia del modelo de gestión pública y tecnológica
Más allá de la comparativa estrictamente económica, el modelo de nube pública ha generado impactos significativos en la eficiencia operativa y en la capacidad de respuesta de la organización, con efectos directos sobre el servicio a los entes públicos ya la ciudadanía.
En primer lugar, la disponibilidad de infraestructura bajo demanda ha permitido reducir de forma sustancial los tiempos de provisión de nuevos servicios y entornos, pasando de semanas o meses en modelos tradicionales a horas o días en la nube pública. Esta agilidad facilita la puesta en marcha de nuevas iniciativas digitales y la adaptación rápida a cambios normativos o necesidades emergentes de los entes públicos.
En segundo lugar, el modelo ha contribuido a una mejora en la resiliencia y continuidad del servicio. La arquitectura distribuida y el aislamiento por servicio reducen el impacto de incidencias y permiten una recuperación más rápida, incrementando los niveles de disponibilidad percibidos por los usuarios finales.
A nivel de gestión, la transformación del rol de los equipos técnicos hacia funciones de mayor valor añadido –como la gestión de proyectos, la innovación o la ciberseguridad– ha permitido optimizar el uso del talento interno y orientarlo a objetivos estratégicos. Esto se traduce en una administración más proactiva, con mayor capacidad para impulsar nuevos servicios digitales y mejorar los existentes.
Además, el modelo de pago por uso introduce una mayor transparència y control sobre el gasto, facilitando la toma de decisiones basada en datos y la alineación de los costes con el uso real de los servicios. Esta característica es especialmente relevante en entornos públicos, donde la eficiencia en la gestión de recursos es un elemento clave.
Por último, la nube pública favorece la estandarización tecnológica y la reutilización de componentes, lo que simplifica la interoperabilidad entre servicios y administraciones, y acelera la implantación de soluciones compartidas.
En su conjunto, estos factores evidencian que, más allá de las diferencias de coste directo, el modelo de nube pública aporta ganancias relevantes en eficiencia, flexibilidad y capacidad de transformación, elementos clave para la evolución de los servicios digitales en el sector público.