Debate en el CNIS sobre reutilización, datos y soberanía tecnológica
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En el congreso CNIS 2026, la sesión “Reutilización, datos y sobiranía tecnológica” puso sobre la mesa un debate imprescindible: ¿cómo pueden las administraciones garantizar sistemas de información de calidad que sean sostenibles, seguros y alineados con el interés público?
Los ponentes, José Joaquín de Haro Navarro de la Diputación de Albacete y Miquel Estapé y Valls de la AOC coincidieron en un diagnóstico compartido: sin control sobre los datos y sin alternativas públicas o bajo gobernanza pública, la digitalización del sector público queda expuesta a riesgos organizativos, económicos y democráticos. En este marco, Miquel Estapé compartió diversas reflexiones y propuestas a título personal, con la voluntad de alimentar un debate estratégico sobre el futuro digital del sector público.
Un mercado cada vez más concentrado y con riesgos crecientes
Las administraciones públicas operan en un mercado tecnológico altamente dinámico pero también cada vez más concentrado. La presencia de grandes fondos de inversión, la consolidación de proveedores y la configuración de un mercado único europeo generan un escenario en el que la capacidad de negociación de las administraciones —especialmente las locales— es limitada.
En España, el 90% de las entidades locales son pequeñas y dependen fuertemente de proveedores tecnológicos. Esta situación comporta riesgos:
"Secuestro" (cerrar) tecnológico: dificultad de cambiar de proveedor sin costes elevados.
Contratos largos y rígidos: pujas de cinco años, más dos de migración.
Incremento de precios y condiciones poco previsibles.
Riesgos organizativos y políticos: pérdida de control sobre servicios esenciales.
Dificultad para priorizar estrategias públicas frente a interessos privados.
Estas preocupaciones no cuestionan el papel del mercado -que es esencial-, pero sí evidencian la necesidad de reforzar la capacidad del sector público para actuar con autonomía y evitar dependencias excesivas.
La reutilización como estrategia de sostenibilidad y eficiencia
La sesión destacó la reutilización de soluciones comunes como una de las estrategias más eficientes para el sector público. Cuando estas soluciones están supervisadas o impulsadas por una entidad pública, los beneficios son claros:
Ahorro económico y optimización de recursos.
Reducción del tiempo de implantación.
Mejora de calidad mediante estándares y buenas prácticas.
Impulso de la innovación a través de ecosistemas colaborativos.
Garantía de derechos digitales y inclusión.
Generación de confianza en los servicios públicos digitales.
Visión de servicio público por encima de la lógica comercial.
Sin embargo, Estapé recordó que desarrollar y mantener software es complejo, y que el sector público acumula fracasos históricos.
Sedipualba es claramente un caso de éxito con más de 1.000 entidades reutilizando sus soluciones. Y el modelo de servicios comunes de la AOC también: ha generado 744 millones de euros de ahorro, con un ROI de 30 euros por euro invertido.
Soberanía tecnológica: controlar los datos para controlar el futuro
La soberanía digital no implica prescindir del mercado, sino garantizar que el sector público mantiene su control sobre sus activos críticos. Esto incluye:
Plataformas públicas de datos que aseguren acceso directo a la propia información.
Repositorios documentales bajo gobernanza institucional.
Capa de integración estandarizada que permita sustituir componentes sin bloqueos.
Modelos de datos compartidos entre entidades locales.
Núcleos funcionales públicos: padrón, territorio, personas, etc.
Este enfoque no es contrario al mercado: lo complementa. Un sector público con capacidad tecnológica propia genera un mercado más competitivo, más diverso y menos expuesto en dependencias estructurales.
Acciones para dinamizar el mercado y reducir riesgos
En el debate, se comentaron varias líneas de acción para avanzar hacia un modelo más equilibrado:
Dinamizar el mercado mediante una contratación pública más abierta y orientada a resultados.
Reducir barraeres de entrada para nuevas empresas, especialmente en integraciones.
Incentivar empresas emergentes innovadoras que aporten nuevas soluciones.
Promover modelos de gestión y datos estandarizados que faciliten la interoperabilidad.
Impulsar alternativas públicas o bajo control público que actúen como contrapeso y garanticen estabilidad.
Estapé utilizó una analogía con la vivienda: la presencia de vivienda pública no sustituye al mercado, pero contribuye a moderarla y evitar situaciones abusivas. Del mismo modo, una alternativa tecnológica pública no debe ser la más avanzada, pero sí lo suficientemente funcional como para garantizar equidad y estabilidad.
Alternativa pública
En Cataluña se están explorando distintas vías para disponer de una alternativa pública o bajo control público. Por un lado, iniciativas para desarrollar sistemas de información de código libre. Por otro, propuestas de Localret para compras centralizadas o concesiones a largo plazo. Estas opciones aportan:
Estabilidad de precios.
Adaptaciones funcionales alineadas con la estrategia pública.
Reducción de la presión comercial.
Visión a largo plazo, más allá de contratos de cinco años.
El debate está vivo y transversal. Existe un amplio consenso de que el sector público necesita una alternativa propia o bajo control público que actúe como contrapeso real en el mercado.
Un nuevo modelo de colaboración público-privada
La colaboración público-privada es imprescindible. El sector privado aporta innovación, especialización y capacidad de ejecución que el sector público no puede asumir solo. Pero también es necesario garantizar que esta colaboración sea equilibrada y sostenible, donde se compartan los beneficios y también los riesgos.
En este sentido, Estapé defendió un modelo basado en:
Un núcleo tecnológico bajo control público, con código libre y abierto.
Un ecosistema de desarrollo colaborativo entre administraciones y empresas.
Modelos de negocio basados en servicios y desarrollos complementarios, no dependencias estructurales.
Innovación compartida entre sector público y privado.
Es un modelo ambiciosamente híbrido: refuerza al sector público, pero también abre oportunidades al sector privado. Y aunque es innovador y arriesgado, no es una idea nueva: lleva años apareciendo en reflexiones estratégicas sobre la digitalización del sector público.