Las claves, según Gartner, para evolucionar hacia una administración inteligente

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Recientemente, la AOC ha asistido a la Jornada Gartner, organizada por el Centro de Telecomunicaciones y Tecnologías de la Información de la Generalidad de Cataluña, donde se han compartido las conclusiones ejecutivas del prestigioso Gartner® IT Symposium/Xpo celebrado en Barcelona en noviembre de 2025.  

En un momento en que la Inteligencia Artificial (IA) parece inundarlo todo, la jornada ha servido para poner los pies en el suelo: sólo el 5% de las organizaciones están obteniendo un beneficio real de la IA, aunque el 20% ya la utilizan. 

¿Qué diferencia ese 5% del resto? ¿Qué retos nos esperan de aquí a 2030? Desde la AOC analizamos las principales lecciones para el sector público. 

1. La estrategia antes que el algoritmo 

El 95% de los proyectos piloto de IA no tiene éxito. El motivo no es tecnológico, sino de gestión: carencia de hoja de ruta, objetivos difusos y ausencia de métricas de evaluación. Para la administración pública, el valor no debe medirse sólo en productividad interna, sino en tres ejes: 

  • Retorno social: mejora real de la vida del ciudadano y de la experiencia del empleado público. 
  • Retorno económico: gestión eficiente de costes (incluidos los “escondidos”). 
  • Retorno futuro: preparación de las bases para la soberanía tecnológica. 

2. Tecnología madura, personas en transición 

Uno de cada cuatro errores en IA se debe a la mala calidad de los datos oa un deficiente entrenamiento. Pero el mayor riesgo es elatrofia del conocimiento. La tecnología ya está preparada, pero las organizaciones todavía no. 

Es necesaria una gobernanza robusta y automatizada para mantener los errores en márgenes mínimos (idealmente, inferiores al 0,01%). La adopción de la IA sólo funciona cuando los equipos son mixtos (humanos y máquinas) y cuando el empleado no se siente amenazado. Los datos son claros: sólo el 1% de los despidos reales se deben directamente a la IA. El éxito radica en demostrar que la IA no viene a sustituir a personas, sino a reorientar roles hacia tareas de mayor valor. 

3. La era de los agentes y la soberanía digital 

De cara al 2030, los agentes de IA serán los grandes protagonistas, desplegándose de forma rápida para asumir tareas operativas complejas, aunque ahora mismo existen pocas experiencias reales. Sin embargo, esto comporta un riesgo: el vendedor lock-in (dependencia de proveedores). 

Ante esto, la Unión Europea ya marca el camino: 

  • Plan de Soberanía Digital: Todos los estados tendrán que tener uno a finales del 2027. 
  • Iniciativa OpenCloud: Un esfuerzo por cubrir desde el hardware hasta el software y garantizar que no perdamos el control de nuestras infraestructuras críticas. 

4. Un nuevo marco regulador: La Ley Ómnibus de la UE 

Una de las grandes novedades es la próxima aprobación de la Ley Ómnibus de simplificación normativa. Esta ley, que se espera que se apruebe en los próximos meses, pretende relajar algunas obligaciones de la GDPR para eliminar la sobreregulación y ganar competitividad.  

Esto abrirá la puerta a tecnologías hasta ahora muy restringidas, como la biometría pasiva, facilitando una relación más ágil entre ciudadano y administración. 

5. Hacia una cultura del tesón 

La innovación disruptiva requiere un profundo cambio cultural. Gartner subraya que las organizaciones deben premiar perfiles con tres características clave: 

  1. Agilidad: para adaptarse a los cambios constantes. 
  2. Asunción de riesgos: tolerando el error como parte del aprendizaje. 
  3. Tenacidad: la capacidad de levantarse rápido, revisar lo fallado y continuar. 

Mirando a 2030: Nuevos horizontes para el servicio público 

El futuro nos reserva cambios radicales que van a transformar nuestra relación con la tecnología. En cinco años, la IA nos permitirá alcanzar retos hasta ahora impensables: la detección preventiva de fraude a escala masiva, la automatización de la respuesta ciudadana, la personalización proactiva de servicios social o la automatización de tareas repetitivas (elaborar informes tipos, traducciones, gestión de firmas, clasificación de solicitudes o expedientes, etc.).  

En un futuro próximo dejaremos de realizar trabajos que ya no tendrán sentido en un entorno automatizado. 

conclusión 

El mensaje para la administración está claro: el valor real de la IA no se obtiene reduciendo plantillas, sino cambiando la mentalidad. El éxito depende de una estrategia ambiciosa, una impecable gobernanza de datos y la capacidad de reorientar los roles humanos para acelerar procesos y generar un nuevo valor público para el ciudadano. 

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