La AOC, en el III Congreso de Gestión Pública: la transformación digital al servicio de las personas

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Los días 18 y 19 de junio se celebró en el Tecnocampus de Mataró la tercera edición del Congreso de Gestión Pública, organizada por laAsociación Catalana de Gestión Pública. El encuentro reunió a cerca de 500 gestores públicos, académicos y expertos del sector para reflexionar sobre los grandes retos de las administraciones catalanas e identificar propuestas concretas para avanzar hacia instituciones más cercaeres, ágiles, eficientes y transparentes.

La AOC estuvo presente con dos intervenciones complementarias: la de Miquel Estapé, director, centrada en las oportunidades de la inteligencia artificial para el mundo local, y la de Genís Vives, técnico de asesoramiento jurídico, dedicada a la gobernanza de los datos y la interoperabilidad.

La IA como oportunidad para transformar las administraciones

En su intervención, Miquel Estapé, director de la AOC, partió de un diagnóstico claro: las administraciones catalanas están muy digitalizadas, pero todavía poco transformadas. La diferencia es primordial, y la clave para superarla es mirarlo todo desde la perspectiva del valor público.

Aquí es donde la inteligencia artificial abre una oportunidad real de transformación: avanzar hacia servicios más inclusivos y más fáciles de utilizar, más eficientes -con ahorros y reducción de plazos-, capaces de generar conocimiento útil (interconexión) e, incluso, de hacer posibles nuevos servicios que antes no se podían plantear.

Esta transformación es, precisamente, la misión de la AOC, y el modelo de servicios compartidos es su palanca. La lógica es “sumar para multiplicar”: ante la diversidad y los recursos limitados del mundo local –recordemos que el 90% de los entes son muy pequeños–, los servicios compartidos permiten que incluso la organización más pequeña acceda a las mismas capacidades. A esto se le añade la innovación abierta, y una cultura de compartir conocimiento, soluciones y datos.

Todo esto ya se traduce en proyectos concretos con beneficios tangibles como son las soluciones de Videoidentificación con reconocimiento facial, que ha permitido que 600.000 personas obtengan remotamente un idCAT Móvil y accedan a sus derechos digitales. O los chatbots con IA generativa de apoyo al uso de los servicios AOC que ha permitido triplicar su capacidad de atención con el mismo presupuesto;

Sin embargo, estas oportunidades sólo son sostenibles dentro de un marco de IA ética y responsable: informes de transparència algorítmica para todos los casos, un equipo diverso que aporte diferentes miradas y la capacidad de resistir la tentación de avanzar demasiado rápido.

En definitiva, las oportunidades son extraordinarias, pero conviene situarlas bien: la tecnología de la IA es un acelerador del cambio, pero la transformación la realizan las personas, y su fundamento son los datos —su calidad, su gobernanza y la voluntad de compartirlos—. Como recordó Estapé citando a Genís Roca, “todo va muy rápido, pero nada será rápido”. Por eso la metodología debe ser la de aprender innovando: experimentar con bajo riesgo —a nivel personal, de grupo y de organización—, validar y, finalmente, escalar.

Datos, interoperabilidad y el papel de la AOC en el ecosistema de país

De la mano del técnico de asesoramiento jurídico Genís Vives, la AOC participó en la mesa redonda del ámbito 4, “Organizar la acción pública mirando a la nueva sociedad (II)”, dedicada a la gestión de las políticas de datos: privacidad y explotación masiva, la eliminación del papel y de la demanda de documentación a la ciudadanía, y la interoperabilidad entre administraciones. En la misma mesa también intervinieron Laura Sunyol, directora de Innovación y Transformación Digital del Ayuntamiento de Mataró, y Andreu Francisco, director de Localret.

El mensaje de fondo conectó con el de Estapé: Cataluña ha digitalizado mucho a la Administración, pero el reto actual es la transformación, lo que exige un cambio cultural y organizativo profundo, porque el ámbito jurídico y el tecnológico ya los tenemos preparados. En este ecosistema, la AOC tiene un papel clave, porque permite que la transformación llegue desde el ente local más pequeño hasta la Generalitat de Catalunya. Hoy, los servicios comunes registran 2,5 millones de operaciones diarias de ciudadanos, empresas y administraciones, y 93 millones de intercambios de datos entre administraciones.

Este trabajo tiene sentido porque la ciudadanía valora los servicios públicos: los puntúa con un 7,9/10, según datos del CEO de 2025, e incluso quien nunca los utiliza les otorga un 5/10 de importancia. Corresponder esa confianza con buenos servicios públicos –también digitales– es una garantía de legitimidad pública y de democracia. Sin embargo, queda mucho camino: según la metodología de la AOC, en interoperabilidad nos situamos en torno al 20% del potencial de uso efectivo.

Vives se detuvo especialmente en los servicios proactivos y personalizados. La Ley 9/2025 los ha introducido como un derecho de la ciudadanía, pero al mismo tiempo es necesario recoger su consentimiento expreso, de acuerdo con el criterio de la APDCAT. Sin embargo, existen referentes internacionales como elayuda por nacimiento de un niño de Austria, donde el servicio proactivo tiene base en una norma con rango de ley y, por tanto, no requiere consentimiento. La conclusión es práctica: es necesario identificar problemáticas concretas y trabajar con los legisladores para disponer de habilitaciones legales que permitan realizar los servicios aún más proactivos.

Por último, remarcó la importancia de la plataforma común de datos del mundo local, liderada por la AOC con la Red de Gobiernos Locales Inteligentes. Es una gran oportunidad para que los datos del sector público generen aún mayor valor, siempre a través de una buena gobernanza y del aseguramiento de la calidad.

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