- Administración abierta
¿Nos ayudas a mejorar el Blog y el boletín de la AOC?
En AOC queremos que los contenidos del Blog y del boletín sean cada vez más útiles, prácticos y relevantes para tu día a día. Es...
En un mundo cada vez más digitalizado, sorprende que los jóvenes -los llamados nativos digitales- no se sientan cómodos interactuando con la Administración pública a través de los canales digitales. Ésta es la paradoja de la investigación que ha elaborado la AOC y que ofrece un análisis profundo sobre cómo mejorar esta relación. La investigación ha tenido tres fases: análisis de comportamientos digitales, entrevistas cualitativas y taller participativo con jóvenes.
Los jóvenes de 16 a 30 años tienen una fluidez digital innegable. Son usuarios habituales de TikTok, Instagram, Youtube, WhatsApp, ChatGPT o Amazon. Son multitarea, creativos y esperan respuestas inmediatas. Pero cuando se trata de realizar trámites con la Administración, su experiencia se convierte en frustrante: interfaces poco intuitivas, lenguaje técnico, procesos largos y una falta de respuesta empática.
Aunque la mayoría de jóvenes catalanes utilizan servicios públicos digitales, su experiencia es a menudo negativa. Esperan una experiencia similar a la que ofrecen las plataformas privadas, pero se encuentran con sistemas lentos, descoordinados y poco adaptados a sus necesidades.
Las entrevistas a 17 chicos y chicas de perfiles diversos (estudiantes, trabajadores, personas en situación de paro o autoempleo) pusieron de manifiesto una percepción generalizada de lentitud, carencia de empatía y desorganización. Los trámites digitales son vistos como una escape room burocrática: demasiados pasos, repeticiones, errores técnicos y falta de seguimiento.
La juventud prefiere buscar respuestas a ChatGPT antes que consultar webs oficiales. La falta de claridad en las instrucciones, la terminología jurídica y la dificultad para encontrar información útil soneres recurrentes. Además, la falta de citas previas y la atención telefónica deficiente agravan la sensación de desconexión.
El taller participativo reunió a 15 jóvenes que, divididos en tres equipos, trabajaron sobre retos a través de dinámicas como el mapa de empatía, el mapa contextual, el tormenta de ideas y el prototipado. Los participantes identificaron barraeres, emociones y necesidades, y propusieron soluciones concretas.
Los jóvenes expresan frustración, estrés y desconexión. Se sienten ignorados, poco escuchados y desmotivados por iniciar trámites. La burocracia les genera pereza y la percepción es que "la Administración no habla su idioma".
Los equipos detallaron tres soluciones en prototipos que responden a retos previamente identificados. Los citamos a modo ilustrativo:
Un chatbot inteligente entrenado con la normativa y procedimientos de la Generalidad y la Administración local. Funciona como punto de entrada único: el usuario inicia sesión, plantea una consulta y recibe respuestas claras, pasos personalizados y enlaces directos.
Beneficios:

Un sistema de atención ciudadana 24/7 accesible desde web, app y quioscos físicos. Pensado en garantizar la accesibilidad universal, especialmente para personas sin dispositivos o con baja competencia digital.
Beneficios:
Una plataforma gamificada que unifica todos los trámites en un único panel de control. Incorpora un chat integrado, recompensas simbólicas y una experiencia visual e intuitiva.
Beneficios:
Los tres proyectos presentados son ejemplos concretos de cómo avanzar hacia una Administración más humana, eficiente y alineada con los hábitos digitales de la ciudadanía joven. Y sean viables o no deben servirnos para escuchar sus demandas.
Las propuestas de los jóvenes debemos interpretarlas como oportunidades para transformar la Administración pública digital. Algunas líneas de acción clave que extraemos son:
Los jóvenes no piden tecnología por sí, sino una experiencia coherente, clara y empática. Quieren sentir que su tiempo es valorado, que sus necesidades son escuchadas y que pueden confiar en la Administración como servicio público.
Las administraciones públicas tienen la oportunidad -y la responsabilidad- de escuchar a los jóvenes e incorporarlos en el diseño de los servicios digitales.
Si queremos una Administración realmente digital, es necesario que sea también accesible, clara, empática y útil. Sólo así podremos construir una relación de confianza con las nuevas generaciones y garantizar una ciudadanía activa, informada y comprometida.