El punto de partida siempre es definir con claridad cuál es el plato que se quiere “cocinar” (el reto público que se quiere solucionar) y asegurar que existe una necesidad o demanda real del mismo.
A partir de aquí, tome nota de los ingredientes básicos:
- Las personas, primero
- La tecnología, después; como facilitadora
- Prototipar y probar
- Añadir datos (grandes y pequeños) para detectar los problemas y las necesidades, para realizar análisis predictivos, para evaluar el funcionamiento de los servicios a fin de poder mejorarlos tan pronto como sea necesario.
Si desea saber cómo mezclar estos ingredientes en la justa medida, en qué orden y cantidades, se lo explicamos en la web del Laboratorio de Innovación de la AOC.