Los últimos años hemos oído muchas noticias a los medios de comunicación y las redes sociales sobre temas de seguridad en Internet. Quién no ha oído en más de una ocasión que alguien ha conseguido las palabras de paso de millones de usuarios de cierto servicio de música en línea, o servicios por Internet de correo electrónico o plataformas de videojuego ... Todos nos hemos hecho cruces de qué esto pueda ocurrir y, incluso, se puede llegar a ver cierta heroicidad aquellos que se les dice los piratas informáticos. Pero, y si los navegadores que utilizamos desde casa o desde la oficina no fueran muy seguros y también pudiéramos tener algún susto?
Todos aquellos que hablamos habitualmente de aspectos tecnológicos asociados a las Tecnologías de la Información y en Internet utilizamos un montón de palabras estanques y acrónimos de imposible entendimiento. Pero hay un par que, probablemente, los próximos meses sonarán mucho. Cuando accedemos con nuestro navegador a páginas de compras por Internet, correo electrónico, a la entidad financiera donde tenemos los ahorros o los portales de las administraciones públicas diversas, las comunicaciones son seguras. Se utiliza un lenguaje entre nuestro navegador y las páginas a las que queremos acceder de manera segura. Este lenguaje, o protocolo en el idioma técnico, se llama HTTPS (véase definición en el enlace http://ca.wikipedia.org/wiki/HTTPS).
El protocolo HTTPS utiliza, a su vez, otros protocolos para establecer la manera más segura de hablar entre el navegador y la página web sin que nadie pueda "escuchar" la información intercambiada. Lo más común hasta hace poco se denomina SSL. Se ha descubierto recientemente que tiene vulnerabilidades y ya no es totalmente seguro. El problema es tan importante que los grandes fabricantes de navegadores han decidido no hacer esfuerzos para arreglarlo y recomiendan utilizar sólo el protocolo TLS. Este protocolo TLS ya tiene algunos años de vida, funciona perfectamente y es totalmente seguro en su última versión. La última versión disponible es la TLS 1.2.
Todo esto sería perfecto si no fuera por que sólo pueden funcionar con este protocolo las versiones más recientes de navegadores y sistemas operativos. La tabla o matriz de compatibilidades es enorme y relaciona la versión de sistema operativo, y la distribución de éste a 32 o 64 bits, la versión de navegador y, incluso, el Service pack asociado a todo ello. Aunque es relativamente complejo determinar dónde estarían nuestros navegadores, si tenemos actualizados nuestros navegadores de referencia a la última versión disponible y automatizadas cambios estos problemas desaparecen. Eso sí, los sistemas operativos que son necesarios también deben ser modernos y estar actualizados.
Si desea saber si está o no preparados para los cambios que vienen puede ir a la página web https://www.howsmyssl.com y automáticamente le dará un diagnóstico. Por sale algo similar al dibujo que acompaña este escrito.
Si se quiere que el navegador sólo utilice TLS sólo deberá ponerse en cualquier buscador que utilice: "Deshabilitar SSL" y encontrará un montón de páginas que le indicarán cómo hacerlo en función del navegador y la versión que está utilizando. Eso si, considera que aún hay páginas web que no aceptan el protocolo TLS pero seguramente lo indicarán cuando intente conectar.