La Ley de Inteligencia Artificial (IA) impulsa la creación de un mercado único europeo basado en una IA fiable y centrada en las personas. Su objetivo es fomentar la innovación y la adopción de estas tecnologías, garantizando al mismo tiempo un alto nivel de protección de la salud, la seguridad y los derechos fundamentales, incluyendo la democracia y el estado de derecho.
En este marco, el artículo 5 establece la prohibición de determinadas prácticas de IA especialmente dañinas y abusivas, que vulneran valores esenciales de la Unión Europea como la dignidad humana, la libertad, la igualdad y los derechos fundamentales.
Tres estudios analizan en profundidad distintos aspectos de este artículo:
Estos tres estudios de expertos son una de las distintas fuentes que la Comisión Europea ha tenido en cuenta para elaborar las directrices sobre prácticas prohibidas. El proceso también ha incorporado las aportaciones recogidas en una consulta pública, las contribuciones de los Estados miembros a través del Consejo de IA y las opiniones del Parlamento Europeo.